Los hermanos salieron de la casa de José con Benjamín y el grano. José hizo arreglos para que su mayordomo colocara la copa de plata en el costal de Benjamín y luego los alcanzara. Cuando se encontró la copa en el costal de Benjamín, los hermanos se asustaron y se entristecieron, y todos regresaron con José. José dijo que Benjamín debía quedarse mientras los demás podían irse a casa. Judá recordó la promesa que le había hecho a su padre y valientemente dio un paso adelante. Explicó cuánto amaba Jacob a Benjamín y pidió quedarse para que Benjamín pudiera irse a casa. José quedó profundamente conmovido por las palabras de Judá y la historia se detiene justo antes de que José revele quién es.
Cuando Judá vio que Benjamín podría quedarse atrás, valientemente dio un paso adelante y pidió quedarse para que su hermano pudiera regresar con su padre. Esto demostró que Judá estaba aprendiendo a asumir responsabilidades y a proteger a su familia con amor. Pero la elección abnegada de Judá no significa que los niños deban cargar solos con la responsabilidad de otra persona o manejar situaciones peligrosas por sí mismos. Los niños pueden cuidar de su familia de manera segura y apropiada, y los problemas graves deben comunicarse a adultos de confianza. José vio que sus hermanos habían cambiado y su corazón se estaba preparando para el perdón. Incluso cuando la familia todavía estaba tensa y esperando, Dios todavía los cuidaba.
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