Dios envió la segunda plaga, y muchísimas ranas subieron del río y cubrieron toda la tierra de Egipto. Entraron en el palacio, los dormitorios, las camas, los hornos y los recipientes para amasar, por todas partes. El Faraón finalmente rogó a Moisés que orara para quitar las ranas y prometió dejar ir a los israelitas a sacrificar. Pero en cuanto las ranas fueron quitadas, el Faraón rompió enseguida su palabra, endureció su corazón y no dejó ir al pueblo.
La primera historia de cada libro de la Biblia es gratis; la biblioteca completa se abrirá en la aplicación FaithSow.
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