Dios le dijo a Jeremías que fuera a la casa del alfarero. Jeremías vio al alfarero poner un trozo de arcilla en el torno y darle forma con cuidado. Cuando la arcilla se agrietó, el alfarero no la desechó, sino que con paciencia hizo con ella otra vasija nueva. Dios le dijo a Jeremías: «El pueblo de Israel es como esta arcilla. Aunque sus corazones se endurezcan y se desvíen del camino, aún puedo volver a hacerlos hermosos con mis manos». Jeremías regresó con este mensaje para que el pueblo comprendiera que Dios los ama y nunca abandona a ningún corazón dispuesto a volver a Él.
La primera historia de cada libro de la Biblia es gratis; la biblioteca completa se abrirá en la aplicación FaithSow.
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