En una mañana luminosa, el pequeño David salió del pastizal en la cima de la colina y siguió a su padre hacia el templo de Dios. Por el camino vio un corderito dormido en brazos de un pastor, a los abuelos sentados en el jardín y una cesta llena de frutas dulces. Cuando la puerta dorada brilló bajo el sol, el pequeño David entró corriendo en los atrios de Dios, cantando y dando gracias. Él y su padre ofrecieron frutas y flores en agradecimiento ante el altar. De regreso a casa, contó las estrellas que llenaban el cielo y llevó su corazón agradecido a un dulce sueño.
La primera historia de cada libro de la Biblia es gratis; la biblioteca completa se abrirá en la aplicación FaithSow.
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