El rey Hiram de Tiro siempre había amado a David. Salomón comunicó a Hiram que iba a construir un templo en honor de Yahveh, cumpliendo así el deseo de su padre David. Hiram se alegró al oír esto, y ambos hicieron un pacto: Hiram suministraría la madera de cedro y de pino, y Salomón los alimentos. Salomón reunió a treinta mil obreros de todo Israel, que trabajaron por turnos en el Líbano y en las colinas, preparando las piedras y la madera para el templo.
El rey Hiram de Tiro amaba a David, y Salomón le pidió ayuda; Hiram suministró cedro y pino, mientras que Salomón proporcionó alimentos y convocó a treinta mil trabajadores por turnos. Las grandes obras para Dios se hacen juntos, no solos. Cuando trabajamos en reverencia a Dios, dando cada uno lo mejor de nosotros mismos, podemos realizar fielmente tareas maravillosas que van mucho más allá de nosotros mismos y darle a Él la gloria.
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