El encabezado del Salmo 42 se atribuye a los hijos de Coré. Esta historia usa la soledad y la esperanza en Dios que David también vivió para ayudarnos a entender el anhelo del poeta por Dios.
Este Salmo pinta un hermoso cuadro de nuestro anhelo de Dios: como un ciervo sediento bajo un sol abrasador, corriendo hacia el arroyo. Aunque el poeta está lejos del templo, lleno de dolor y burlado con el "¿Dónde está tu Dios?", no pierde la esperanza. Una y otra vez le dice a su alma: "¿Por qué estás abatido? Pon tu esperanza en Dios". Esto nos enseña: en nuestros momentos más tristes y solitarios, no olvidemos que Dios es nuestra fuente de agua viva. Sigue anhelándole, sigue buscándole, porque Él volverá a colmarnos de alegría y de alabanza.
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