Dios le dijo a Jacob que regresara a Betel y construyera allí un altar para adorarlo. Jacob llevó a su familia a desechar los dioses extraños, purificarse y volverse a Dios. Dios los protegió en el viaje, se apareció nuevamente a Jacob en Betel y renovó el nombre de Israel y la promesa dada a Abraham e Isaac. Más tarde nació Benjamín, Raquel murió en el camino y Jacob puso una señal de piedra en memoria de ella. La familia de Jacob continuó hasta Hebrón, donde también murió el anciano Isaac, y Jacob y Esaú honraron juntos a su padre. Esta historia ayuda a los niños a ver que arrepentirse y regresar a Dios en adoración no significa que el camino no tenga tristeza. Dios es fiel a su promesa y permanece con su pueblo.
Cada libro de la Biblia incluye una historia gratis - la biblioteca completa se abrirá en la aplicación FaithSow.
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