Había en la tierra de Uz un hombre irreprensible llamado Job, que temía a Dios y se apartaba del mal. Tenía grandes riquezas, siete hijos y tres hijas. Dios permitió que Satanás probara a Job, y sobrevino un desastre tras otro: se llevaron su ganado y sus ovejas, mataron a sus siervos y todos sus hijos murieron en un banquete. Ante este golpe repentino y aplastante, Job rasgó su manto y se afeitó la cabeza, pero se postró para adorar a Dios, diciendo: 'El Señor dio y el Señor quitó'. En medio de gran sufrimiento, Job no pecó ni habló mal contra Dios.
Seleccione otro grupo de edad o estilo
Las ilustraciones están asistidas por IA. El significado de las Escrituras y de cada historia se mantiene fiel y los personajes principales permanecen coherentes; algunos detalles visuales pueden variar ligeramente.