Los jóvenes profetas le dijeron a Eliseo que su morada era demasiado estrecha y le preguntaron si podían cortar leña en el Jordán para construir un lugar más grande. Eliseo aceptó y fue con ellos. Mientras cortaban leña, un joven profeta blandió su hacha, y la pesada cabeza de hierro salió volando del mango y salpicó el río. Gritó alarmado, pues el hacha era prestada. Eliseo le preguntó con delicadeza dónde había caído, cortó un palito y lo arrojó al agua, y ocurrió algo maravilloso: ¡la cabeza de hierro del hacha salió flotando del fondo! El joven extendió la mano, la levantó y volvió a trabajar con alegría. Este pequeño milagro nos muestra que Dios vigila cada pequeña cosa en nuestras vidas y ayuda con gusto a cada niño que confía en Él.
Cada libro de la Biblia incluye una historia gratis - la biblioteca completa se abrirá en la aplicación FaithSow.
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