Jesús enseñó a la multitud en la montaña que sus discípulos son la sal de la tierra y la luz del mundo. La sal da buen sabor y nos recuerda que debemos dar un testimonio fiel mientras seguimos a Dios. Una lámpara debe estar sobre un candelero, y una ciudad sobre una colina no puede esconderse. Jesús animó a los niños a servir a la gente cercana con buenas obras, para que los demás vean esas obras y den gloria al Padre que está en los cielos.
La primera historia de cada libro de la Biblia es gratis; la biblioteca completa se abrirá en la aplicación FaithSow.
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