Israel, Judá y Edom -tres reyes- se unieron para luchar contra Moab. Marcharon por el desierto de Edom durante siete días, hasta que ya no hubo agua para el ejército ni para sus animales. El rey Josafat de Judá dijo: "¿Hay aquí algún profeta de Yahveh, para que por medio de él consultemos a Yahveh?". Así que acudieron al profeta Eliseo. Eliseo pidió que alguien tocara el arpa, y mientras sonaba la música la mano del SEÑOR vino sobre él. Entonces pronunció la palabra de Dios: "Cavad este valle lleno de zanjas. No veréis viento ni veréis lluvia, pero ese valle se llenará de agua y beberéis, vosotros y vuestro ganado y vuestras bestias." Los ejércitos cavaron de inmediato. A la mañana siguiente el agua vino fluyendo desde la dirección de Edom y ¡llenó todos los recipientes y zanjas! Esa misma mañana, los moabitas miraron desde lejos y vieron el sol sobre el agua como sangre, pensaron que los tres reyes habían luchado entre sí, y se apresuraron a tomar el botín. Los tres ejércitos se levantaron y los derribaron. Esta historia muestra que cuando clamamos a Dios en humilde oración en nuestra hora más oscura, Dios responde en misericordia con provisión y victoria más allá de nuestra imaginación.
Cada libro de la Biblia incluye una historia gratis - la biblioteca completa se abrirá en la aplicación FaithSow.
Cada libro de la Biblia incluye una historia gratis - la biblioteca completa se abrirá en la aplicación FaithSow.